Mínimo podría ser el rayo de luz de mi ventana en la mañana. Mínima la yerba que queda en el frasco del estante. Mínimo el ruido de la pava hirviendo. Lo inesperado puede suceder en todas esas historias mínimas. De repente encontrarte en un lugar que jamás pensaste que sería tuyo. Con gente diferente que jamás creíste. Bienvenidos a mis historias mínimas. Foto: "Lejos de Palermo" de Cecilia Fortunato. Modelo Valen Fortu. General Rodriguez, verano 2012.

Continuará...

El vino, la compu, Charlie Parker, Summertime es la música que suena.
Sola ahora, esta noche, silencio. Ideal para contar historias.
Y bueno, bueno! Sigo!!!! Creíste que era una estrategia literaria berreta, ya t cuento.

Ella es la dueña. Rubia, bella, judía, delicada, con esos ojos brillosos del Mediterráneo.

¨Yo trato siempre de parecer ocupada pero las cosas mas bizarras suceden en ese espacio¨, me dice.

Cuenta que el mes pasado entro una señora. Era de esas personas a las que no se le nota la edad.

Paseó y recorrió los 60 metros del local. Sigilosa observó y leyó las explicaciones de lo que le pareció curioso. Luego de un rato llego al mostrador con un látigo negro. Pago con tarjeta de débito, la del banco ciudad. Una caja de ahorro de jubilada. Justo ahí me pregunté a que se habría dedicado en su pasado. La imaginé dando clases de literatura en el Normal de señoritas, con zapatos de medio taco y talieur gris. Intelectual, elegante y precisa. Hablando de literatura española, Marrique, Cervantes, que se yo. La señora resultó ser una anciana de 85 años, según pude ver en su documento.

Nada, la vida no termina a los 40 viste?!!!

Un sorbo de vino y sigo.

¨Una vez entró una parejita de casi adultos, demasiado jóvenes¨, contaba.
Ella pequeña, toda de negro, con un flequillo también negro sobre la cara. El un poco mas alto igual de negro, morocho con ese pelo brilloso que te regala las hormonas de la adolescencia. De la mano apretados y próximos. Demasiado jóvenes. Ese shin-shan de puedo, quiero pero no me animo. No pegaban con los rojos y dorados. Eran de aquel nuevo trillado escenario del Abasto.

Sabían lo que buscaban. Estuvieron un rato hasta que lo encontraron. Se fueron llevando en efectivo el rosario de cuentas felices y que me perdone la virgen.

Demasiado para un blog apto para todo público.

Perdonen también ustedes, creí que querían escucharlo. Mañana escribiré una historia con mi Liquidambar rojo del otoño. O tal vez sobre alguna página del diario que nos hable de una nueva fórmula mágica para la felicidad.

O quizá escribiré sobre el amor reiterado en la famosa red social. Que todo el mundo sepa que te amo!. Esperar el ¨me gusta¨ y pensar cual será la próxima foto sonriendo felices.
Todos somos felices en Facebook. Mi amigo, al que le cocino pastafrolas, me lo dijo acertadamente, me lo avisó.

Un buen tema para la próxima: ¨El amor en comunidad¨. El amor que intenta serlo si me miran.

Mañana les cuento por Facebook como me fue en el sexshop de mi amiga.

P.

No hay comentarios:

Publicar un comentario