Sus manos. Sus manos gigantes que todo lo pueden. Quien las supo y pudo escuchar contaban su historia. Una historia mas entre las miles de esperanzas gringas que vinieron en barco queriendo echar raíz. Sabían de malarias y de conventillos y de que con casi nada hacerlo todo.
Amaban las cucharas, los baldes, los canastos, el fratacho, las reglas, el nivel, la plomada,la maza, la punta , el cortafrío y su oficio.
Además de sus manos, su pelo blanco, su altura, sus anteojos y su gorrito de papel; él andaba siempre con su espíritu pionero,capeando desafíos imposibles,arriba de andamios y fachadas derrochando vitalidad, ironía e hidalguía y el quijote ingenio de arreglarse con lo que había. Y hacer.
Lo conocí en la escuela. Llueva, nieve o truene él llegaba temprano, se cambiaba los zapatos, se ponía el delantal y a la-bu-rar. Y de reojo y a distancia sabía si hacíamos el trabajo bien o mal.
Fue mi maestro y aprendí que con ganas, algo de oficio, pocas herramientas y mucha testarudez uno puede crear belleza, transformar vidas, construir mundos y ser mejor.
Fue mi maestro y hoy es patrimonio de la escuela…el tano, el tano Gigli...
Dicen que se fue, que nos dejó ¡justo él! el primero en llegar, que vino a hacer y no a chamuyar…escuchen bien: ahora hablan sus manos en muchas otras manos y en las mías también.
Luciano Logiovine
Gracias Lucho!!!!!!!
ResponderEliminarHermoso.
Socio fundador!!!!!!!!