Mirá es así.
De repente tomas la decisión y tu vida frena y vuelca, aunque tengas el Honda último modelo, con airbag y frenos ABS garantizado.
Después aparecen los ángeles y yo tuve uno.
Los ángeles no son blancos, ni pequeños, ni silenciosos.
El mío fue luminoso. Iluminó el camino que seguía. Se rió conmigo, lloró y gozó. Fue generoso. Me tomó de la mano y me quiso así, como venía. No tuvo que regalarme rosas, ni perfumes, ni salidas exóticas. Tampoco tuvo que cocinar con jengibre, ni armar la mesa con panes de amapola, ni saberse los directores de las películas que tanto me gustan. Tan solo compartió su simpleza, tan simple, tan simple que era enorme.
Nada me pidió a cambio, pero recibió todo lo que quise darle.
Mi ángel quiso mi vida y lo que había alrededor. Yo le agradecí cada día y me aferré a su mano y le regalé mis pensamientos.
Escribió sobre mí y me agradeció todas las veces que pudo, porque como dije son generosos.
Mi ángel ya se aleja. Es el momento y ahora debo desplegar las alas que crecieron a su lado. Gracias a las suyas me sentí protegida. Las lágrimas amargas de aquella vez ahora son dulces.
A veces la vida te toma de sorpresa, nunca te deja solo. Te pone trabas y te hace sentir fracasos, pero es la excusa para acercarte seres maravillosos que de otra manera jamás hubieras conocido.
Ahora los dejo. Presten atención a su alrededor. Mirá, no dejes de hacerlo porque es así.
P.
muy muy lindo
ResponderEliminary estoy totalmente de acuerdo
es una buena filosofía de vida
beso
que bueno encontrar entre los confites tan linda historia.
ResponderEliminarbesos! androsquita
Ahí te sigo... lindo Pau
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